Uno es nadie, dos son uno

Por Daniela.

Cusco, Perú.  Julio 2017.
“Sí. Encontrémonos en el Hotel Niños. Podemos almorzar ahí y de paso apoyar una buena causa.” Así supimos que era una de esas mujeres especiales que ansiamos conocer. Al principio me sentí un poco confundida con su frontalidad, su forma de hablar que parecía versada y su autenticidad.

Después del almuerzo, por algunas horas nos dejó adentrarnos a la historia de Cusco y de su familia. Hablamos de Tupac Amaru Segundo, Micaela Bastidas, las 93 mujeres que eran familia de ellos, la época de la violencia interna en Perú. Durante esa tarde todo alrededor estuvo lleno de amor, memoria y magia. La vida confabuló para mantenernos en Cusco por unos días más y poder ver los resultados de su trabajo como directora de teatro. Su obra que nos dejó impresionadas por los recursos técnicos pero sobretodo por cómo nos movió el alma.

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Acá la entrevista sobre su trabajo en el colegio Pukllasunchis y su gestión en el festival escénico Warmikuna Raymi.


¿Cómo nace la Fundación Pukllasunchis?

Pukllasunchis nació hace más de treinta años, con catorce mujeres embarazadas. Antes los criábamos desde la panza.

Por cuestiones económicas y prácticas tuvimos que cumplir los parámetros del Ministerio de Educación.

Tenemos desde inicial a secundaria. De buena gana, no quisiéramos entrar en el sistema pero sabemos que desde la panza del monstruo hay que operar los cambios.


¿Cuántos alumnos tienen ahora?

Setecientos niños en el colegio.

En pedagógico alrededor de 200.

Este año recibimos a varios adolescentes rurales que eligen dónde formarse con calidad, gracias a una beca otorgada por el gobierno. Es el colegio más escogido dentro de esta beca.
¿Por qué es el colegio más escogido?

En el fondo creo hay una sed de que te reinvindiquen, que no pongan en marginalidad lo que sabes.

Hay un retablista ayacuchano que nombraron doctor honoris causa de Georgetown, y tiene hasta 6to grado de primaria. Él dice: “Uno no es doctor con su cabeza, sino lo es con sus manos”
La formación académica nos ha estacionado en el terreno de la teoría. Este mundo es de hacer, nada existe mientras no se haga. Equivócate en el proceso.
Esos valores de los idiomas originarios nos devuelven a esos conceptos. Los chicos en el cole no hablan de ciencias naturales, ellos tienen su huerto.
Los chicos hablan de cómo van, se juntan para decidir qué está yendo bien, de por qué emocionalmente están atorados como grupo. Porque la vida es colectiva.
¿Desde quién nació la idea de este proyecto?

Trabajamos desde la humildad y la percepción de que nada lo pensaste solo tú.

Qué tu sueño, si es potente, es una canalización de lo que está necesitando el mundo. A través de tu indignación, de tu cariño, va cristalizándose y te encuentras con las personas correctas.
Pukllasunchis se gesta en un grupo pequeñito de educadoras de inicial que querían obrar cambios en su vida. Te juntas cuando aceptas que resuenas con lo que está pidiéndote la tierra en la que estás.
¿En qué crees que se diferencia Pukllasunchis de otras escuelas alternativas?

Otros sistemas alternativos educan a las élites, con poca conciencia de solución colectiva, guetos de gente que se aman entre ellos. Con niveles de discriminación más sutiles, pero hemos visto muchos resultados de esta naturaleza.
Si una propuesta liberadora es elitista ya estás siendo hegemónico, lo aceptes o no. Hay que procurar que la calidad llegue a todos.
Tenemos diferentes escalas de pensión para no marginar a nadie. Hay personas que aún así no pueden recibir esta educación ni siquiera en su escala mínima.
Fundamos el colectivo Pasa la Voz para incluir a los niños que realmente no pueden acceder a una educación. Trabajamos como red de educadores comunitarios para darles oxígeno dentro de sus estructuras cerradas. Hacer pedagogía sin paredes.


¿Cómo te mantienes inspirada como pedagoga?

A veces el colegio es una burbuja. Si eres educador hay que oxigenarse con el mundo y pasar a otros ámbitos. Allí, hay recursos nuevos para los chicos.

¿Hay o hubo retos económicos en la fundación? 
No tenemos un sueldo estable, pero el dinero no puede ser un impedimento para que intercambies energía. Y si en teoría no te paga el Pukllasunchis, la vida te reporta de otras maneras.

No hay que dejar de soñar por esa causa. Siempre me he tirado al mundo sin un céntimo en el bolsillo y la vida me ha hecho confiar.
En esta vida uno de los aprendizajes que también se los pasamos a los chicos es que hay que saber decir: “me basta” ahí está el truco del equilibrio.

¿Qué retos te plantean los alumnos actuales?

La tecnología que está a su alcance está influyendo en las relaciones que entablan. Descarto una relación como si fuera un modelo de smartphone, porque ya se descontinuó.

No le pongo concentración, las relaciones son descremadas, light, sin cafeína. Sin la intensidad propia de la vida.
Estamos tratando de que domestiquen la tecnología para que solo sea para la plenitud y no para la neurosis y la alienación.
El Segundo reto es que ante la bulla del individualismo en todos los sentidos, lo colectivo está siendo más difícil de trabajar. En el fondo, los chicos están pidiendo a gritos una opción. Por ejemplo, replicamos de otros países el Banco de Horas, para intercambiar servicios entre los participantes.

Si alientas procesos de este tipo, hay experiencia de eficacia y se van cumpliendo, vamos agarrando fe en las transformaciones que se pueden generar.

¿Qué resultados has visto como profesora del Pukllasunchis?

Muchos de los sueños de los ex alumnos tienen que ver con el colectivo. Como profesores no esperamos que los alumnos nos agradezcan, esperamos que la vida florezca. El objetivo es que sean portadores de revoluciones concretas.
Ser profesores es inspirar y enamorar a otros de la vida.

¿Cómo es en la práctica la formación para revoluciones?

Le formamos como ser autónomo, desde pequeñito. No es el futuro de la patria, es el presente. Hay que hacer sentir a ese ser humano que tiene millón de potencialidades para transformar la humanidad, que van a ir cambiando con la edad. Si no, lo anestesias en un estado donde todo lo tienes que encontrar afuera de ti, buscar artilugios para ser feliz, en vez de trabajar en nosotros mismos.
En el colegio hay proyectos como La Cusca, nosotros planteamos un problema, y de primer grado a sexto curso tienen que pensar en una solución. Por ejemplo en el día de la tierra, tienen que plantear soluciones reales. No es hacer letreros de “cuida el ambiente”, es arreglar y coser tus guantes e ir a limpiar la quebrada al lado de tu casa. Decirles a los vecinos que te costó limpiarla y que sus hijos están tomando esa agua, que no se atrevan a ensuciar de nuevo. A partir de lo que hagas ganas autoridad moral para sugerir. Antes no.

Solo quien ha pasado por el cuerpo, por la experiencia, tiene peso las palabras.

¿Por qué es tan importante para ti este tipo de formación?
Esto es una tarea urgente. Urgencias reales como la radiación y el calentamiento global. Perú es el tercer país más afectado por la radiación.
Somos adaptables, pero la industrialización y la hegemonía nos está lanzando a la muerte de una manera vertiginosa e inconsciente.
Sin anclarnos en ese miedo, aprovechamos cada día en tomar responsabilidad y servir. Florecer la vida y no entristecerla, desde lo personal y vinculado al colectivo. Todos y cada uno de tus días.
Y el desarrollo colectivo para el Ande incluye a la nube, al aire que respiras, a la planta que te mira, al plástico que contiene tu líquido. A todo.

¿Hay algo particular de esta educación al estar en Cusco?

Retornar a la normalidad de hablar con las piedras, el idioma del cerro, la planta, y no es romántico. El cerro es verde en tiempo de lluvia, las estrellas Wilkawara, para el inicio del ciclo de la papa se ponen sobre tu cabeza y esos movimientos tienen que ver fundamentalmente con el ciclo de vida.
Y como compras tu comida, haz perdido el conocimiento de cómo cultivarla. Y como trabajas hasta la una, dos de la mañana, haz perdido el ciclo de la oscuridad y la calidad del sueño. Y quien no sueña bien, ¡está cagado!
Estos son los principios que tratamos de volver a normalizar en nuestra pedagogía.

¿Tu papá es educador también, hay algo que hayas aprendido de él?

Hay un verbo en quechua que se llama Uyway, que es el principio de la mutua crianza. Todo lo que entra en relación se está criando. Al escucharme me están criando y yo las estoy criando a ustedes. Estamos criadas por muchas cosas de las que no tenemos conciencia y estamos criando cosas de las que no tenemos conciencia.

Eres organizadora del festival de artes escénicas Warmikuna Raymi, ¿nos puedes contar de qué se trata?

Warmikuna Raymi se basa en la armonía cósmica, trasladado a la relación hombre y mujer. En este tiempo hay un desequilibrio comprobado. Son 300.000 casos de esterilización forzada sin judicializar, 3000 judicializadas. Las cifras de feminicidio están creciendo brutalmente. Estamos postergando el lado tierno, criador en nuestra sociedad. Queremos volver a la complementariedad. Warmikuna es la mujer preocupada por la humanidad. Quisiera que el siguiente paso sea la fiesta del Yananti. La fiesta del complemento pero había que partir por algo.

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Abstract

Tania Castro is an educator, actress, theatre director, coordinator of the festival Warmikuna Raymi. Harmony and balance between everything surrounding is the motor of all her daily activities. Everything she does is made with a deep sense of collectivism.
With the association Pukllasunchis, she transmitted us the feelings of all the founders. Creating an alternative education which is not elitist but inclusive. She explained us which is the philosophy of the Foundation Pukllasunchis, based on the relation between nature and the human being. They include the ancestral knowledge of the Inca and Wari cultures. She believes teachers must inspire others to create revolutionary responses.
With her work in theater, we could feel how she works with the history of her culture. At the same time we met her, the scenic festival Warmikuna Raymi was taking place. In these encounters she worked on the suffering of women during the Tupac Amaru II rebellion and the violence during the past decades in Peru. Through workshops and her play she makes us feel, not only think, about history and how to make the suffering and fights of our ancestors something worthy. How to live with freedom of speech and action, in honor to the people who fought for it.

Fotos del colegio tomadas de la página del colegio. 

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